Beatificación de los Mártires del S. XX
Un regalo de Dios
Si el cristiano tiene ojos para descubrir, a cada instante y en toda ocasión, los innumerables dones que Dios nos da, imaginaros vivir la beatificación de uno de la familia. Esa fue la experiencia que viví el pasado 28 de octubre en la Plaza de San Pedro, de Roma, con motivo de la beatificación de 498 mártires de la persecución religiosa en España, en el siglo XX. Celebrar, entre ellos, al nuevo Beato Melchor del Niño Jesús, fue causa de inmensa alegría para mí y para mi familia.
Era un joven sencillo, reservado, de muchas ilusiones y pocos recursos económicos; el mayor de ocho hermanos. Tan enamorado de Jesucristo que anhelaba “cantar Misa” para acercarlo a todos los que quisieran encontrarse con él.
Corrían los años 1927 y con 13 años ingresó en el Seminario Teresiano de Medina del Campo, con la aprobación de sus padres. Allí estudió el bachillerato, teniéndose que esforzar en los estudios para sacar dos cursos en un solo año. Junto a los estudios en bachiller fue clarificando su vocación religiosa. Pasa al noviciado de Segovia donde profesó como carmelita en 1930. Estudia Filosofía y Teología en Toledo y Salamanca. Hace profesión solemne en febrero de 1936. Se acercaba, para él, la mayor de las ilusiones: “Celebrar la Sda. Eucaristía”. En junio y julio de ese mismo año recibía las órdenes menores. Ese mismo mes de julio, el día 31, de 1936 fue martirizado junto con otros seis miembros de la misma Comunidad toledana.
A él, que deseaba con todo el ardor celebrar la Eucaristía, le pidieron que públicamente renegara de su fe en el Salvador. ¿Pero quién podría separarle del amor de Dios? Ni afrentas, ni insultos, ni coacciones, ni las balas llenas de odio que no pudieron dar con él en tierra, ni el tiro de gracia que recibió de rodillas con el que cerró definitivamente los ojos a este mundo despiadado que perdonaba, para abrirlos, ahora sí, a la eterna Eucaristía.
Dios no abandona a los que confían en Él. Fray Melchor del Niño Jesús, ahora Beato había vivido, con la fe de los humildes, el seguimiento del Señor y en la entrega de su vida se identificó con Cristo Sacerdote en el perdón y la misericordia.
Muchas veces he intentado imaginarme aquel cruce de miradas en el momento del martirio: la mirada serena, valiente y reconciliadora de siete jóvenes envueltos por un griterío blasfemo y la mirada enfebrecida de sus verdugos sedientos de sangre, una sangre a todas luces inocente. Una vez más, en aquella escena trágica, volvía a triunfar el amor sobre el odio, el perdón sobre la irracional venganza.
Y Dios, que siempre es clemente y misericordioso con todos, nos ofrece, 71 años después, el regalo de su entrega, de su testimonio, de su evangelio vivo. Alabado sea el Señor que hace fuertes a los débiles y se muestra misericordioso en sus mártires. Que este regalo de su ejemplo nos anime, ilusione y afiance en el camino de la fe. Y vivamos convencidos de que quien murió perdonando vive ahora, por siempre, intercediendo por los que ama.
Video del Himno Joven de la Beatificación (28 de octubre de 2007)
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Celebración de la memoria de los mártires españoles del siglo XX
El día 6 de noviembre celebramos en nuestra Parroquia la memoria de los 498 Beatos, mártires españoles del siglo XX, y que el pasado 28 de Octubre, fueron beatificados en una solemne ceremonia en la Plaza de san Pedro de Roma.
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